CONCIENCIA DE CLASE
El capital, está a salvo.
Eufemísticamente, se llama al sistema social que tenemos: “Estado del bienestar”. Pero hay algo peor, es que el asalariado, se lo cree. Llamar a que ambos cónyuges tengan que realizar jornadas de trabajo interminables y que tengan hipotecas que heredarán sus hijos estado del bienestar, es pa mear y no echar gota. Nunca antes los bancos ganaron tanto dinero.
Ya no está el patrón con el látigo, eso ya no se estila. Ahora tienen otras armas más efectivas: precariedad en el empleo, contratos basura y la posibilidad de despido casi gratuita. Sobre las economías fuertes, pesa la posibilidad de la “desubicación”. Y a esto: ¿qué hacen los sindicatos y los partidos llamados de izquierdas?. Nada. O, si. Ceder. El 1º de mayo, ya no es reivindicativo y la gente no acude a las concentraciones. En las grandes empresas, existe un equipo compuesto por: sicólogos, sociólogos, filósofos, abogados, etc. que se encargan de diseñar estrategias para que por un lado el asalariado se encuentre contento y por otro que se trague lo que se le ofrece la patronal. “El menor salario es el que no se gana”, que suele decir mi madre. Pero es que mi madre, es de derechas.
Parece como si los beneficios que puedan tener los asalariados fueran cosas que graciosamente ha concedido la patronal. Flaca es la memoria. O no. Quizá sea que los que tienen y han tenido la llave de la enseñanza de la historia, la hayan falseado. Fue a base de lucha y de que otros asalariados en otras épocas hayan dejado su vida en las barricadas. Mucha sangre obrera lleva cada cosa que podamos tener los que nada tenemos. En los tiempos que corren, al 8 de Marzo que en teoría debía ser: “El día de la mujer trabajadora”, se le ha quitado el apellido y sólo queda: “El día de la mujer”. Todo sea para no hacer mención al hecho que desencadenó ese día, de cómo en la factoría Cotton de Nueva York quemaron vivas a 146 mujeres que pedían un salario justo. De cómo la iglesia católica para no dar importancia el 1º de mayo dio en que coincidiera ese día san José artesano. “Asalariado, obrero, jornalero”; son cosas que ya no se llevan. Empleado queda mejor. Empleada de hogar para definir a lo que hasta hace poco era una criada, que por cierto; ahora es un puesto que ocupan mujeres inmigrantes sin ninguna garantía.
Parece como si la globalización fuera una cosa que sólo entiende del capital. Los sindicatos del llamado “primer mundo”, cuando plantean mejoras, lo hacen pensando en sus satisfechos estómagos. Con esas prácticas, el que en el otro extremo del mundo haya niños que cobran un euro por dieciséis horas de trabajo, no se reivindica. El movimiento obrero, ha dejado paso a unos sindicatos ineficaces que hacen el juego a los grandes intereses del capital.
No hay que negar que Milton Friedman fuera un genio. Después de sus “conferencias” en el Chile de Pinochet, el PIB creció de forma espectacular. Pero de igual forma creció la pobreza extrema situándose en el 48 % de la población. El capital lo tenía todo controlado. Libre mercado. Pero, se le llama a la relación del patrono con el asalariado: “mercado laboral”. Libre mercado en el que el patrono sale ganando: “Si no te interesa, me llevo la fábrica a otro lugar”, y el asalariado traga. Traga porque en el otro lugar lo estarán esperando con los brazos abiertos, hay gente que se empeña en comer todos los días. Pero eso es debido a que hemos perdido la conciencia de clase. Hemos aceptado de buen grado que somos “clase media” y que vivimos en la “sociedad del bienestar”.
Ahora miremos el asunto desde otra óptica.
LOS NACIONALISMOS. Los nacionalismos y por regla general, son movimientos burgueses y que pertenecen a una oligarquía más o menos solapada. Despertando el sentimiento nacionalista, consiguen que las gentes se impliquen en ese movimiento y descuiden que por esa burguesía se les está manipulando. Sirven inconscientemente al capital. El capital no puede dejar que sea dirigido por extraños, necesita una autonomía. Una región sin ninguna riqueza, no se planteará ninguna reivindicación soberanista. Sobre la base de la riqueza se puede plantear porque saldrá ganando. Los movimientos nacionalistas, quieren ser a lo sumo: “Estado libre asociado”. O lo que es lo mismo: Yo me gestiono mi vida y si me encuentro con alguna emergencia, vendrán los otros a ayudarme. Cuando en el siglo XIX se da la independencia del las colonias españolas de América, no son los indígenas los que las hacen, es la burguesía criolla la que saca el beneficio. Pero claro, hay que sembrar un amor patrio, hay que poner al colonizador como verdugo, estando la metrópolis tan lejos que de ninguna manera la política que se pueda trazar desde allí será aplicada tal como fue diseñada. Pero que duda cabe que “el buey suelto bien se lame” y es mejor andar sueltos.
Nos urge a los socialistas volver a sembrar la conciencia de clase. Que nuestros actos sean reivindicativos no sólo para lo que tenemos cercano, sino también a lo que lejano nos pueda parecer. Porque sabemos que una mariposa que aletea en China, es un huracán en el Caribe.
